Desde la fotografía, Liam Durán apuesta por mostrar la armonía entre identidades, orientaciones sexuales y relaciones humanas diversas. Su más reciente exposición es un canto en colores a la diversidad y la inclusión.

Integrar conocimientos para transformar sus vidas es un reto para mujeres trans en Cuba. Apartadas de las escuelas por la transfobia y el acoso, ellas encuentran aprendizajes diversos en otros espacios.

Con esta publicación, SEMlac quiere rendir homenaje al activista y fundador del colectivo Placetas LGBTI e integrante de la Red Social Comunitaria del Cenesex “Humanidad por la Diversidad”. Máster en Desarrollo Comunitario y licenciado en Estudios Socioculturales, Rafa --como se le conocía-- fue una voz reconocida en el activismo cubano. Antes de fallecer, había dejado en nuestra redacción este texto.

A inicios de la pasada década de los ochenta, el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) llega a la escena social estadounidense y europea rodeado de todo un halo de prejuicios y estereotipos, debido a que los primeros casos diagnosticados y la mayor cantidad de ellos fueron de personas homosexuales, lo cual acentuó la estigmatización y el rechazo de manera global hacia estas poblaciones, considerándose el resto de la población libre de riesgo.

Determinadas condiciones sociales en la vida de mujeres lesbianas, trans y sus parejas, incluidos el estigma y la discriminación, inciden negativamente en su salud, reconocen especialistas e investigaciones en Cuba.

“Tenemos una amplia cobertura de servicios de salud en el país, pero persisten brechas en el acceso a esos servicios por parte de estas personas”, sostuvo el 5 de abril la psiquiatra Ada Alfonso, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), durante la Cuarta Conferencia Científica de esa institución.

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