Comenzando 2021, colectivos y usuarios de redes sociales en la nación caribeña se reactivan a favor de los derechos de la población LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y queers). A esos mensajes se suma la campaña "Sí, acepto".

Cada etapa de la vida de un individuo: prenatal, neonato, niñez, adolescencia, juventud, adultez, vejez y muerte, está matizada de particularidades que, aunque a veces sus límites entre una y otra no están bien definidas, la hacen verdaderamente únicas e irrepetibles.

Todas las etapas, sin embargo, no son experimentadas de igual forma en los seres vivos, precisamente por las condicionantes de todo tipo en las que a las personas les toca desarrollarse: por ejemplo, no evoluciona una mujer de igual manera que un hombre si los roles que les corresponden asumir están transversalizados por posiciones divisorias desde el género, y los esquemas que determinan lo que significa ser mujer u hombres están mediados por esquemas rígidos sustentados en el binarismo de género.

La amalgama de situaciones puede ser diversamente increíble.

La pandemia causada por la covid-19 estremece al mundo y trastocó el acontecer cotidiano, también, en Cuba. Salvar la vida y responder a la emergencia sanitaria ha sido el centro de atención de familias, comunidades y Estados.
Pero, ¿qué han pasado gays, lesbianas, bisexuales, personas trans y queers?, ¿son también vulnerables?, ¿cómo han participado en el enfrentamiento a la emergencia sanitaria?

De acuerdo con la definición que se recoge en el Diccionario del Uso del Español María Moliner, prejuicio es el “juicio que se tiene formado sobre una cosa antes de conocerla y generalmente tiene sentido peyorativo, significando idea preconcebida que desvía del juicio exacto”. No es que fuera estrictamente necesario recurrir al diccionario para aclarar su significado, pero visto que se contrapondrá este término a la categoría derechos, es justo puntualizar de qué se trata.

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