Dejar de considerar y tratar la intersexualidad como una enfermedad es premisa indispensable para que los seres humanos que viven en esa condición alcancen una ciudanía plena.

Así lo expresó la psicóloga cubana Adriana Agramonte, investigadora del Instituto Cubano de Endocrinología, durante las sesiones de trabajo del 7mo Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, que sesionó en La Habana del 16 al 18 de septiembre.

La falta de asistencia especializada, la discriminación y la precariedad económica ponen en riesgo la salud y bienestar de personas transgénero, señalan expertos y activistas en Cuba.

"Las personas trans vivimos estigma y discriminación, pues se nos considera diferentes. Pero no son frecuentes quejas y denuncias porque a una persona trans se le haya negado la atención de salud en un policlínico u hospital. Nuestros problemas son otros", declaró a SEMlac Malú Cano Valladares, coordinadora nacional de la red Trans Cuba.

Kaipiroshka de Fresa, 2012 © Rocío GarcíaKaipiroshka de Fresa, 2012 © Rocío GarcíaCaracterizar a grupos sociales, étnicos, religiosos o económicos es un proceso social muchas veces necesario, pues generalizar conceptos en torno a determinados fenómenos constituye una herramienta para identificarlos o manejarlos mejor. Sin embargo, encasillar a las personas en conjuntos sobre los que se tienen creencias, ideas y sentimientos preconcebidos da lugar a la formación y reproducción de estereotipos.

Algunos grupos son más desfavorecidos en esta simplificación de la realidad. La generalización de conductas negativas asociadas a las personas de piel negra produce estereotipos e hiperbolizaciones que no siempre se fundamentan en la verdad. “Tenía que ser negro”, “Si no la hace a la entrada, la hace a la salida” son dicharachos populares que reflejan estereotipos y prejuicios raciales del imaginario social.

Pero no son ellos los únicos castigados, cuando de representaciones mentales se habla. La visión heterosexista de nuestras sociedades también ha sido el talón de Aquiles para otros grupos. Si una mujer tiene relaciones sexuales con varios hombres, se le acuñará de prostituta; si lo hace un hombre gay, se le tildará de promiscuo; pero si es un hombre heterosexual, no alcanzarán los buenos calificativos. Y sigue llevando la voz cantante el machismo.

Conformar una agenda común, ganar en influencia política y lograr derechos básicos aún no refrendados son realidades cotidianas para los rostros y voces diversos que dan cuerpo en la actualidad a la lucha contra la homofobia en Cuba.

La denuncia reciente de la exclusión de un grupo de activistas en un bar supuestamente "gay friendly" en La Habana reaviva el debate sobre la homofobia y el activismo LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers).

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