Más que permitirles expresarse en algunos espacios, facilitarles servicios de atención, ayuda y orientación, tenderles una mano, las personas transexuales, bisexuales, homosexuales y travestis en esta isla del Caribe –y en muchas partes del mundo– abogan y necesitan ser aceptadas como son.
Así lo manifestaron la pasada semana, en La Habana, los asistentes al IV Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia Sexual, médicos, especialistas y terapeutas que coinciden en reconocer avances en la materia en el país, aunque es largo y difícil el camino para conseguir la plena aceptación, en una sociedad de arraigada cultura machista, añadieron.

Por Dixie Edith

El proyecto de modificaciones para el Código de Familia en Cuba incluirá un articulado completo sobre identidad de género y derechos sexuales, dijo en La Habana Mariela Castro Espín, directora del estatal Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
“Tenemos la responsabilidad de eliminar todas las formas de discriminación en nuestras leyes y hay voluntad política para hacerlo”, aseguró la también Master en Sexología, durante una conferencia, en medio de los debates sobre diversidad cultural, del recién terminado Congreso Internacional de Cultura y Desarrollo.

Con una buena acogida y asistencia de público, Cuba celebró, el pasado 17 de mayo, el Día Mundial contra la homofobia y la transfobia, que esta vez tuvo por escenario un cine capitalino y la discusión de una película, además de un breve espacio de divulgación por la televisión local.
“Todavía existe en el mundo homofobia y transhomofobia de una manera muy fuerte, muy cruel y discriminatoria de las personas homosexuales, transexuales y transgénero en sentido general, sobre todo por ignorancia”, afirmó Mariela Castro, directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual, que tuvo a su cargo la promoción de esta jornada.

Por Marta María Ramírez

Alejandra es una joven cubana que quiere tener un hijo. Ella cuenta con lo más importante: el amor de su pareja, Gabriela; un buen trabajo y una casa propia donde vivir en familia.
Sin embargo, su deseo depende, más que de los avances de las llamadas técnicas de reproducción asistida, del reconocimiento del derecho a la maternidad de las uniones de mujeres del mismo sexo y solas.

El conflicto de Alejandra y Gabriela, contado en la pieza teatral De Hortensias y Violetas, de la dramaturga cubana Esther Suárez y montada por el director Nelson Dorr, ha dado vida al debate entre cubanos y cubanas sobre el libre acceso a la fertilización asistida, independientemente de la opción sexual, desde que se estrenó, el pasado 9 de marzo, en la capital cubana.

Información adicional