Por Sara Más

La directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, abogó desde La Habana porque las personas no sean discriminadas por su orientación e identidad sexual y confirmó la ejecución de varias operaciones de cambio de sexo en la isla, en poco más de un año.
“Si somos consecuentes con nuestra estrategia de desarrollo, que privilegia los programas sociales y la atención a los derechos del ser humano, no se puede excluir a nadie”, dijo la sexóloga en un aparte con periodistas la pasada semana, durante la celebración del V Congreso Cubano de Educación, Orientación y Terapia sexual, que sesionó del 18 al 22 de enero en la capital cubana.

Por Dixie Edith /
Foto: Dixie Edith
 
Al ritmo de la conga santiaguera, cientos de personas desfilaron por la calle 23, una de las principales arterias de la capital cubana, acompañadas de zanqueros, banderas y tambores, para abrir las celebraciones por el Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia, que este año centró sus debates en la familia. La máster en Sexualidad Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), organizador de las actividades, explicó que “esta conga arrollando por la Rampa no es una marcha por el orgullo gay”, sino una manera de distinguir el 17 de mayo como Día Mundial contra la Homofobia.

Lo que comenzó siendo un día de celebración, casi en silencio y fundamentalmente en La Habana, se amplió el año pasado a una jornada en varias ciudades del país y ahora se erige en toda una estrategia de lucha contra la homofobia y a favor de la diversidad.

“Hemos avanzado en nuestras propuestas. Ya contamos con una estrategia educativa y una campaña que nos ayudarán a llegar mejor a la población y abrir el debate tan necesario de estos temas”, comentó a SEMlac Mariela Castro, directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

“Tienes que seguir, con la frente muy alta, porque tú eres ante todo un ser humano”. Ese fue el consejo de la espirituana Magaly Hermoso Santos, de 43 años, a su hijo Raulito, cuando este fue rechazado por ser homosexual, mientras estudiaba el nivel medio superior.
“Hasta entonces, él no había tenido problemas en la escuela. En la primaria nunca recibió rechazo ni de otros niños, ni de los maestros. Raulito se llevaba bien con todo el mundo, siempre ha sido muy sociable, muy conversador”, contó a SEMlac Magaly, quien reside en Sancti Spíritus, al centro de la isla.
“Tampoco tuvo problemas en la secundaria porque venía con su mismo grupo de amigos desde muy pequeño. Los conflictos comenzaron cuando ingresó en el tecnológico de contabilidad. Sufrió el maltrato de alumnos y de algunos profesores. Lo empezaron a apartar”, detalló.

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