Aunque pocas veces se menciona cuando se habla en general de violencia hacia las mujeres y las niñas, la que viven niñas, adolescentes y mujeres lesbianas y transgénero a lo largo de sus vidas es también violencia machista.

"En el caso de las mujeres lesbianas tiene nombre: se llama lesbofobia. Es una forma de agredir a las mujeres que aman a otras mujeres", sostuvo Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex).

Unir diversas voces en un solo reclamo es el objetivo de activistas, grupos y experiencias comunitarias que luchan por los derechos de la población LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer) cubana.

Educar a niños y niñas desde una perspectiva de género y desde el respeto a la diferencia garantiza mayor libertad en la forma de vivir sus relaciones sociales.

Apostar casi ciegamente contra el vacío

deberá ser, pues, el gesto inicial de quien

proponga esas cartas posibles alrededor

de un núcleo histórico, cultural, moral, político

y, así, según se quiera, para definir

la presencia del cuerpo homoerótico cubano.

Cuerpos de un deseo diferente (2012)

Norge Espinosa

Es recurrente escuchar entre activistas, políticos y funcionarios que no existe una comunidad ni movimiento LGBT[1] en Cuba, porque no representa una fuerza política de presión. Muchas veces, las comparaciones, descontextualizadas, parten del contraste con otros sistemas políticos de la región, como Argentina, Uruguay o Brasil, que han demostrado un efectivo movimiento político por el reclamo de los derechos de los grupos LGBT.

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