El estado del activismo a favor de los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI) en Cuba y sus resultados requiere, para su análisis, que tengamos en cuenta la marcha del proceso de transformaciones económicas y sociales que tiene lugar en el país desde hace más de un lustro.

La educación basada en estereotipos culturales de género modela, durante la totalidad de su vida, a gran parte de los individuos, garantizando de esta manera que cada cual cumpla con “su destino”. Este consiste en vivir y realizarse en mundos contrapuestos. Sobre esta base crecen gran parte de las poblaciones condicionadas a asumir conductas pasivas y sumisas en las que reproducen los modelos, conductas y comportamientos sociales que responden al orden social, político y patriarcal dominante.

Activistas por los derechos sexuales y profesionales de diversas disciplinas se pronunciaron por fortalecer alianzas y avanzar en la identificación, denuncia y registro de la vulneración de los derechos sexuales en Cuba.

Jorge y Abraham, Anet y Anais, Mónica y Elizabeth, Paquito y Migue aspiran a casarse algún día. Sus historias de amor se enfrentan a la precariedad legal que viven relaciones no heterosexuales en Cuba.
Las cuatro parejas son protagonistas del documental Sí quiero, de Raymond Rodríguez González, que intenta "provocar un diálogo reflexivo" acerca de los derechos de personas homosexuales, en específico la legalización del matrimonio igualitario en la isla del Caribe.

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