Jorge y Abraham, Anet y Anais, Mónica y Elizabeth, Paquito y Migue aspiran a casarse algún día. Sus historias de amor se enfrentan a la precariedad legal que viven relaciones no heterosexuales en Cuba.
Las cuatro parejas son protagonistas del documental Sí quiero, de Raymond Rodríguez González, que intenta "provocar un diálogo reflexivo" acerca de los derechos de personas homosexuales, en específico la legalización del matrimonio igualitario en la isla del Caribe.

Mientras Yuris termina su tesis, Arcelio reorienta su vocación hacia la Medicina. Ambos jóvenes son sobrevivientes del acoso escolar homofóbico que, silenciosamente, pervive en las escuelas cubanas.

Educar en el respeto a la diversidad y la plena inclusión de personas homosexuales y transgénero es un reto que asumen activistas e instituciones que luchan contra la homofobia en Cuba. "Cada vez más personas comprenden que la homosexualidad no es una enfermedad, en tanto las fobias sí lo son; que la homosexualidad no es peligrosa, en tanto la homofobia y la transfobia sí lo son", dijo Mariela Castro Espín el pasado sábado 13 de mayo en La Habana.

Especialistas afirman que la ausencia de un estándar jurídico uniforme crea incertidumbre y afecta a las personas intersexuales y trans, quienes sufren marginación por la cultura patriarcal y binaria.

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