Articular esfuerzos en busca de una sociedad equitativa, donde las personas con sexualidades no heteronormativas puedan ejercer sus derechos como ciudadanos sin sufrir estigmas, discriminación y violencia, sigue siendo uno de los mayores anhelos para la comunidad LGBTIQ.

En la actualidad se evidencia, cada vez más, la emergencia de una ciudadanía sexual ante un contexto heteronormativo, raigalmente homo-transfóbico. La negativa de que artistas trans trabajasen en el Hotel Pernik[1], en la provincia de Holguín, causó una viral indignación entre internautas, debido a la evidente vulneración de derechos de los grupos LGBTIQ. Asimismo, su formulación violaba los principios fundamentales que defiende la nueva Constitución, específicamente en el artículo 42, que proscribe todo tipo de discriminación, incluidas aquellas relacionadas con el género y la identidad de género.

Lograr sensibilizar a las sociedades y empoderarlas en el conocimiento de los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas es un objetivo y a la vez el mayor desafío para el activismo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersex) en la región.

Relatos y prácticas de la religiosidad cubana de raíz africana muestran avances y resistencias en la inclusión de personas homosexuales y transgénero.

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