Por Sara Más/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El trabajo que se produce en los hogares sigue subvalorado social y económicamente, no se le llama trabajo, pocas veces se paga, abarca muchas facetas imprescindibles de la vida y sigue recayendo, sobre todo, en las mujeres.
"Si yo tuviera que pagarle a una persona por lavar y planchar, a otra por limpiar y a una tercera por hacer la comida, los dos salarios que entran a esta casa no alcanzarían para pagarles lo que ahora yo hago, sin cobrar un centavo", asegura Carmen Suárez, residente en la capital cubana.
Suárez está consciente de que contratar esos servicios es un lujo que su familia no puede darse, aunque ella y su esposo trabajan como profesionales. "Pero igual hay que alimentarse, vestirse y tener salud para vivir", señala.
También reconoce que a veces recibe la ayuda de su compañero y su hijo en algunas labores, como compra de comida, mandados, tareas de mantenimiento y otras; pero el peso y organización de la vida doméstica, el día a día, recae en ella.
Cuando a pedido de SEMlac hace la lista de sus ocupaciones -por las que cobra y las que no-, este es el resumen: auxiliar de contabilidad asalariada y…lavandera, cocinera, limpiadora, planchadora, educadora escolar, costurera, repostera, administradora de recursos y cuidadora de enfermos totalmente gratuita en casa.
"Parezco una mujer orquesta", concluye asombrada mientras enumera y va marcando cada oficio con los dedos de sus manos. "Y puede que olvide algo", acota finalmente.

Publicado en Sociedad y cultura
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