Ponerse las gafas violetas… Esa fue la expresión que usó Gemma Lienas en su libro “El diario violeta de Carlota” para referirse a lo que hizo la protagonista de sus páginas: colocarse un filtro diferente para observar el mundo. Animada por su abuela, Carlota se coloca las gafas y descubre que las realidades cotidianas que le parecían incuestionables ahora le resultan injustas. Como a ella, le ocurrió a las cinco protagonistas de este texto: se pusieron las gafas y ya no hubo marcha atrás.

Publicado en Otras Miradas

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