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Proyecto sociocultural defiende derecho a un cuerpo sin violencia

[25-03-2019]
De derecha a izquierda y sentados, Gisela Arandia, el Doctor Leonardo Pérez Gallardo,  la doctora Lilliam Delgado, la conductora Martha Araujo (al centro), doctor Manuel Calviño y Julio César González Pagés. Delante de la columna, intérprete de lenguaje de señas y detrás la documentalista Lizette Vila. Foto SEMlac Cuba De derecha a izquierda y sentados, Gisela Arandia, el Doctor Leonardo Pérez Gallardo, la doctora Lilliam Delgado, la conductora Martha Araujo (al centro), doctor Manuel Calviño y Julio César González Pagés. Delante de la columna, intérprete de lenguaje de señas y detrás la documentalista Lizette Vila. Foto SEMlac Cuba

El derecho a la integridad física y la inviolabilidad del cuerpo humano es la premisa que defiende el documental Mi cuerpo es mi vida, de las realizadoras Lizette Vila e Ingrid León, aún en producción por Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social.

El cortometraje estará listo en 2020 y parte de concebir al cuerpo como ese primer espacio político, privado y público, de cada persona; el territorio donde mujeres y hombres pueden alcanzar su dignidad y libertad, dijo Vila durante un   panel de presentación del proyecto, el 21 de marzo, día dedicado en el mundo a la Poesía, al Síndrome de Down y a la Eliminación de la Discriminación Racial.

“El cuerpo es el origen, el lugar que nos instituye como seres humanos”, sostuvo el psicólogo Manuel Calviño, quien lo describió además como primer espacio de construcción, donde al color de la piel, el género o las capacidades físicas se añadirán valores, estereotipos y prejuicios construidos socialmente, que muchas veces tienen un carácter de exclusión.

En su opinión, las marcas de la cultura y la comunicación mercantil terminan por convencernos de que ser bello es mejor que ser bueno. “Hablamos de revolución tecnológica o jurídica, pero lo que se merece y necesita este siglo es una revolución de los afectos”, dijo Calviño.

Alertó sobre el hecho de que la mayoría de las formas de violencia existentes tienen una base en el plano físico, por lo que el cuerpo está en el centro de este fenómeno.

En opinión de Leonardo Pérez Gallardo, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia de la Unión de Juristas de Cuba, es insuficiente el tratamiento del Derecho al tema de la violencia hacia el cuerpo.

No obstante, significó que en la nueva Carta Magna, aprobada el pasado 24 de febrero en Cuba, “hay un reconocimiento expreso de los derechos inherentes a la personalidad” y a la integridad física del individuo.

El profesor universitario se refirió a la creciente significación del contexto digital y electrónico como medio de legitimación de la persona. “Ello coloca al ámbito jurídico ante el desafío de proteger a los individuos y su imagen en las redes y se está convirtiendo también en contenido de actos notariales testamentarios”, agregó el especialista.

Cuerpos violentados

La violencia obstétrica sigue siendo zona de silencio cuando se habla de maltrato hacia la mujer, sostuvo la doctora Lilliam Delgado, especialista de primer Grado en Medicina General Integral y en Ginecología y Obstetricia.

“Hablamos de todos los daños que puede recibir la mujer desde el punto de vista físico o psicológico durante el embarazo, el parto y el puerperio, un tema que las personas y el personal de la salud desconocen”, dijo.

La salud sexual y reproductiva muchas veces se daña no solo por los individuos, sino por los proveedores de salud, apuntó la ginecobstetra. “En el cuidado del cuerpo, los derechos sexuales son fundamentales”, señaló.

Según Delgado, este tema va desde la sobremedicalización o la manipulación excesiva del cuello del útero, hasta el trato injusto, inhumano y recriminante que puede recibir la mujer en un momento tan crucial como el parto, con efectos negativos sobre la madre y el producto de la concepción.

Partidaria de visibilizar este tema, Delgado considera fundamental preparar a la mujer sobre el proceso que enfrentará, con vistas a propiciarle un parto humanizado, donde tenga capacidad de autonomía y decisión.

“No es menos violentado el cuerpo de los hombres”, destacó el historiador Julio César González Pagés, de la Red Latinoamericana y Africana de Masculinidades.

“Muchas veces, en la retórica sobre el ‘ser masculino’ se habla de la fuerza que debemos tener, de todo lo que debemos aguantar; nuestro cuerpo ha sido educado solamente para resistir y no quebrarse”, dijo el historiador.

“Somos tan fuertes, que se considera una debilidad preocuparnos por nuestra salud y cuando se acude a una consulta es porque ya hay un problema que medicar”, explicó González Pagés, con ejemplos como el del cáncer de próstata, que debido a prejuicios no se diagnostica tempranamente.

González Pagés se refirió a prácticas de algunos gimnasios, donde se consumen sustancias, y alertó a los padres a estar pendientes de los cambios en los cuerpos de sus hijos. “Inyectarse productos como el aceite de maní ha llevado a las amputaciones de miembros y diversas complicaciones de salud”.

Otros mitos respecto a la salud sexual presionan a los hombres a estar siempre dispuestos, erectos y satisfacer a toda costa a la pareja, lo que los lleva al consumo de fármacos o prácticas peligrosas como la colocación de la “perla en el pene”, con repercusiones para la salud masculina y femenina, refirió.

Esa construcción de lo “masculino” es la cara inversa de “lo femenino”, advirtió desde el público la profesora Norma Vasallo, presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana

“Desde estos constructos sociales se violenta cada día el cuerpo de la mujer: siempre obligada a estar bella, joven, delicada, perfecta y dispuesta. Es una historia milenaria de violencia, que por antigua está naturalizada”, enfatizó.En un breve ejercicio de interacción con el público el Doctor Manuel Calviño mostró cómo los seres humanos imitamos lo que vemos, al reflexionar sobre las "etiquetas" colocadas a las personas y construidas socialmente. Foto SEMlac CubaEn un breve ejercicio de interacción con el público el Doctor Manuel Calviño mostró cómo los seres humanos imitamos lo que vemos, al reflexionar sobre las "etiquetas" colocadas a las personas y construidas socialmente. Foto SEMlac Cuba

Con las “marcas” a cuestas

“El derecho de los cuerpos a preservarse no puede estar condicionado al color de piel; es el derecho de los seres humanos”, insistió Gisela Arandia, Coordinadora de la Red Cubana de Mujeres Afrodescendientes.

En el caso de Cuba, mencionó que pese a declararse hace 60 años la voluntad de eliminar toda forma de racismo, aún persisten en la cotidianidad expresiones de exclusión.

“Cada 21 de marzo los medios dedican grandes espacios a diferentes temas, pero la presencia del llamado a la no discriminación racial es casi nulo, y se recuerda muy poco el motivo de esta fecha”, dijo Arandia.

De las etiquetas que nos coloca el cuerpo habló Liam Durán, joven coordinador de la Red Alma Azul, un proyecto para visibilizar a los hombres trans en Cuba y ofrecer un espacio de apoyo y acompañamiento.

“Cuesta mucho salir de lo que crees como la heteronormatividad a vivir en un mundo donde tu imagen y tu cuerpo serán lo principal, pues a raíz de cómo la gente te interprete es como te va a tratar”, comentó.

“Es importante recordar siempre que todas las personas, en algún momento, somos interpretaciones: de mujeres, hombres, negros, blancos… lo que vale es respetarnos como seres humanos”, destacó el joven activista.

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De la redacción

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