Periodismo con enfoque de género: más allá del sexo de quien escribe la noticia

Karina Escalona Peña* [23-11-2014]
Periodistas de Cuba han recibido capacitaciones en género convocadas por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Periodistas de Cuba han recibido capacitaciones en género convocadas por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. SEMlac

I-Periodistas: Hombres y mujeres de carne y hueso

Aún cuando las mujeres constituyen un número significativo en el sector de la prensa, se mantiene una imagen distorsionada de la realidad actual de las representantes del género femenino, muchas de las cuales contribuyen activamente al desarrollo de la sociedad.

Este hecho es solo una muestra de los vacíos que se mantienen en el discurso periodístico desde la perspectiva de género, y define una de las contradicciones que su ausencia genera en la práctica de la profesión.

De forma general, en los medios persiste un reflejo incompleto de la experiencia vital de las mujeres y los hombres, de sus realidades personales y profesionales. Bien cabría preguntarse por qué persisten estas construcciones discursivas, a pesar del
creciente debate académico al respecto, las capacitaciones o intereses particulares por cambiar esta práctica. En medio de los continuos análisis, emerge un tema de vital importancia para este asunto: el hecho de que quienes construyen las noticias son hombres y mujeres marcados por la historia, la cultura, las tradiciones y concepciones de todo tipo, que van a dejar su huella en el proceso productivo de construcción del relato periodístico.

En la forma en que perciben el mundo circundante estará también un elemento trascendental, a la hora de elaborar un producto comunicativo, cuyo resultado estará marcado, sin dudas, por la influencia de principios éticos, representaciones, creencias, compromisos, comportamientos y sentimientos. 

De esta lógica se desprende el hecho de que cualquier interés, iniciativa, capacitación, política editorial o formación con respecto a la perspectiva de género debe pasar sin dudas por el hecho de hacer notar en primera instancia a los periodistas que son parte activa, y no pasiva, de una sociedad cuyos presupuestos patriarcales, y muchos de los hechos conocidos hasta entonces como "normales y naturales", no son más que construcciones culturales cuya evolución les ha permitido permanecer en el tiempo.
Pero el ejercicio de un periodismo incluyente, capaz de develar las inequidades de género, debe llevar también una fuerte voluntad de cambiar esos presupuestos y deconstruir el conocimiento que desde las facultades de comunicación y periodismo aún se valida. 

II- Nuevas rutinas, nuevas capacidades: otro periodismo

Cambiar las agendas mediáticas para acercarlas a la realidad de hombres y mujeres, visibilizar el mundo femenino y cambiar los discursos periodísticos hacia una mirada con perspectiva de género es una labor que trasciende la subjetividad de quienes construyen las noticias, y pasa también por la formación que reciben editores, redactores, fotógrafos y periodistas.

Las denominadas rutinas productivas, en estrecha relación con la dinámica social que reflejan, son el proceso en el que se enmarca la elaboración de la noticia, "de construcción de la realidad en tanto tipifican y programan formas de acción social para acercarse al acontecer cotidiano y narrarlo con un enorme grado de institucionalización que, al mismo tiempo, legitima esas narraciones como noticias con toda la carga simbólica que ello implica"1.

Parte importante de esas rutinas es el proceso de selección de los hechos que luego se convertirán en noticia y en cuyo proceso tienen gran importancia no solo los elementos subjetivos que se analizaron anteriormente, sino el conocimiento aprendido acerca de la noticiabilidad y los valores noticia, que en gran medida marcan una pauta a la hora de determinar cuándo un hecho se convierte en fuente de datos e información para la prensa. De ahí la relevancia de analizar también estos supuestos y su influencia en la imagen parcializada que ofrecen los medios de la realidad, especialmente la ausencia de un enfoque de género en los productos periodísticos.
Los denominados valores-noticia constituyen uno de los primeros conocimientos a los que se acercan los periodistas en su formación profesional y son punto de partida en todo análisis posterior a la hora de convertir un hecho en noticia. 

Una mirada a algunos de estos valores: novedad, jerarquía de las personas implicadas, importancia y gravedad e imprevisibilidad, entre otros, coloca, sin dudas, el ámbito de lo noticiable en la esfera pública y deja fuera de los intereses de publicación todo lo relacionado con el ámbito privado y doméstico, relegado históricamente al desempeño de las mujeres, cuya invisibilidad en los medios pasa también por las ideologías profesionales, el contexto social y lo que las y los periodistas aprenden como válido en las academias y mediante la estandarización de la práctica profesional evidenciada en las rutinas productivas.

En lo referido a la formación curricular de quienes laboran en el sector, no está solo el inconveniente del conocimiento que se inculca, sino de los vacíos que con respecto al género aún persisten en los programas académicos de formación. Sin aludir a la soñada y necesaria inclusión de una asignatura dedicada a la Teoría de Género en las carrera de Periodismo, los planes de estudio tienen carencias evidentes de conocimiento que acerquen a los estudiantes, al menos, a una mirada más completa de la realidad. Las asignaturas más generales siguen construyendo la historia, la economía, la filosofía e incluso la historia del periodismo, desde los grandes nombres/hombres y desde los saberes tradicionales.

La ausencia de enfoque de género en el discurso periodístico esboza además otras problemáticas, entre ellas el otorgamiento de valores noticia a elementos que realmente no lo ameritan, como es el caso de hombres y/o mujeres en el desempeño de ocupaciones no tradicionales de acuerdo a los roles de masculinidad o feminidad impuestos por la sociedad; y la invisibilización de sectores, procesos o fenómenos que suceden a diario y escapan al interés de publicación, la más de las veces por desconocimiento de los métodos eficaces para su interpretación o explicación. 

Sobre este particular, referido a las funciones de los medios, plantea Mauro Wolf: 

"En relación con el individuo, y respecto a la mera existencia de los medios de comunicación de masas (...), se identifican otras funciones: La atribución de status y prestigio a las personas y a los grupos objeto de atención por parte de los media; se determina un esquema circular del prestigio, por lo que esta función, que consiste en conferir un status, entra en la actividad social organizada legitimando a algunas personas, grupos y tendencias seleccionados que reciben el apoyo de los medios de comunicación de masas. (...) El fortalecimiento de las normas sociales, es decir, una función relacionada con la ética.2"

Por otra parte, esto entraña el riesgo de ofrecer una visión parcializada, distorsionada, cuando menos, incompleta, de cuanto hecho se transforma en noticia, incluso desde el mismo momento de la recogida de datos, convirtiéndose también en una limitación para el ejercicio de la profesión y los profesionales del sector, no sólo los periodistas, sino editores y directores de medios, quienes en muchos casos definen las políticas editoriales, pues al desconocer las herramientas para el análisis desde una perspectiva de género, su visión de la realidad será inevitablemente limitada y, por lo tanto, así construirá el producto comunicativo, cualquiera sea este.

La necesidad de un discurso cada vez más completo, que se acerque con mayor precisión al hecho noticiable y ofrezca las argumentaciones o razones fiables a quien lo lee, plantea la urgencia de incorporar el enfoque de género a las interpretaciones que se hacen de la realidad en los medios de prensa.

Desde los contenidos de los mensajes se debe desarrollar una comunicación de respeto a las diferencias individuales y grupales, favoreciendo el aprendizaje y debate acerca de actitudes diferentes, no sexistas, sustentadas en la igualdad, con el objetivo de desarrollar la perspectiva de género de manera sistemática y flexible.

Los medios de comunicación en general y el periodismo en particular constituyen una herramienta eficaz, cuyas posibilidades en la educación de los públicos desafortunadamente se subutiliza y se mantiene, en la mayoría de los casos, apegado a construcciones culturales tradicionales que lejos de contribuir al diálogo con respecto a la igualdad genérica, enfatiza las bases del patriarcado y ayuda a legitimar las diferencias entre hombres y mujeres.

La construcción de un discurso periodístico diferente, mediante necesarios cambios en las rutinas productivas, bien valdría para aprovechar las posibilidades educativas y de orientación de los medios de comunicación para así hacer visible el verdadero impacto de la desigualdad genérica en la sociedad actual, urge izar la bandera de quienes, en los inicios de los estudios de género, proclamaron que lo privado también es político.

El efectivo uso de las herramientas que ofrece el periodismo dependerá ante todo de la capacidad profesional de cada uno y el compromiso social de asumir como una responsabilidad que toca a cada quien, así como la necesidad urgente de emplear todos los medios disponibles para fomentar una educación no sexista, desligada de modelos discriminatorios hacia las mujeres, pero que afectan también a los hombres, en tanto son educados igualmente bajo un modelo de dominación patriarcal, marcado por normas y estereotipos que definen el deber ser de cada género.

Asumir el reto de incorporar la perspectiva de género en la práctica del periodismo, cualquiera sea su variante, representa para los profesionales del sector, en primera instancia, salvar la falta de conocimiento con respecto al tema y desligarse de esas mismas construcciones socioculturales que también les afectan.

Notas

1 De León Vázquez, Salvador: La construcción del acontecer. Análisis de las prácticas periodísticas. Universidad Autónoma
de Aguas Calientes. México. 2003.
2 Wolf, Mauro: La investigación de la Comunicación de Masas. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2000.

 

* 1 Periodista cubana, especializada en temas de género. Su tesis de maestría en Estudios de Género presentó una estrategia de capacitación para incluir esta materia en el perfil curricular de estudiantes de comunicación.

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