Otro año de Premios Oscar sin reconocer a las mujeres de la industria

Por Aitana Palomar [08-03-2020]

“Quiero reconocer a las mujeres que no han sido reconocidas por su increíble trabajo este año” contestó Natalie Portman a una periodista en la alfombra roja de la pasada gala de premiaciones de los Oscar, cuando le preguntaron por los nombres bordados en dorado a lo largo del ribete de su capa negra de Dior.

La actriz, productora, directora y activista estadounidense no ha querido pasar por alto una realidad muy evidente que asiste a los Premios Oscar año tras año: la falta de reconocimiento a las mujeres de la industria del cine. Este 2020, por 87ª vez en 92 años de celebración de los Oscar, la Academia ha decidido no nominar a ninguna mujer en la categoría a mejor director. Hollywood ha dejado fuera a Greta Gerwig, cuyo filme Mujercitas ha recibido 6 nominaciones (entre las que destacan “mejor película” y “mejor guión adaptado”), a Lulu Wang, con su película The Farewell, y a Marielle Heller, directora de Un amigo extraordinario (A Beautiful Day in the Neighborhood), entre otras.
El reparto de premios ha sido más de lo mismo: dejando a un lado las categorías a mejores actores y actrices principales y de reparto, ellos han ganado la estatuilla en 13 categorías, ellas en 3 y han quedado 5 mixtas. Esto muestra, una vez más, la falta de paridad que existe en el mundo del cine y el denominado “techo de celuloide” al que se enfrentan las mujeres que pertenecen a éste.
“Los Oscar son importantes porque consiguen que la gente vaya a ver las películas nominadas y las ganadoras”, declara Judith Colell, directora, guionista y productora de cine, socia fundadora de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales y directora del Grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad Ramon Llull, “son una gran herramienta de promoción”. 
Y añade “por otro lado, festivales como Cannes, Venecia o Berlín marcan cuál será la tendencia del año siguiente y hay poquísimas mujeres en la selección oficial de estos festivales; al ser los hombres los más premiados luego son ellos los que ganan más visibilidad y consiguen mayores presupuestos para futuros proyectos”.
Desde 1997, el Centro de Estudio de la Mujer en la Televisión y el Cine de la Universidad Estatal de San Diego (dirigido por Martha Lauzen) elabora anualmente el informe The Celluloid Ceiling (El techo de celuloide) en el que analiza el porcentaje de cineastas mujeres en las películas de mayor recaudación. Es el estudio más extenso y completo sobre el empleo de las mujeres en la industria cinematográfica y se basa en más de 6.700 créditos.
Los resultados del 2019 confirman que las directoras, guionistas, productoras, productoras ejecutivas, editoras y directoras de fotografía representan únicamente un 20% del total de empleados en las 100 películas de mayor recaudación.  En la misma línea vemos que de estas 100 películas solo un 12% han sido dirigidas por una mujer. “La desigualdad llega a todas las facetas y rincones de la industria cinematográfica” declaró Lauzen a The Guardian.
Este reciente 20% conforma el porcentaje más alto de la historia, pero hay que tener en cuenta que en el primer análisis de 1997 el porcentaje era de un 17%, con lo cual, en estos últimos 22 años únicamente se ha conseguido subir un 3%. Si estas cifras siguieran el curso que han llevado hasta ahora, tardaríamos 220 año s en llegar a la paridad total, de 50% de participación femenina y 50% masculina.
Un 31% de las 250 películas de mayor recaudación han contratado de 0 a 1 mujeres, mientras que un 1% ha contratado de 0 a 1 hombres. Por el contrario, un 2% de las mismas ha contado con la participación de 10 o más mujeres y un 69% con la de 10 o más hombres. Estos datos muestran como en la industria cinematográfica hay el prácticamente el mismo número de películas en las que hay 1 participante masculino como en las que trabajan más de 10 empleadas femeninas.
“Las productoras son claves para dar espacio a las cineastas en todos sus oficios y, por lo tanto, su presencia garantiza, en cierto modo, un espacio para las cineastas” escriben Míriam Porté y Carme Puche, presidenta y secretaria de Dones Visuals, en un artículo en el diario Ara. Según el estudio The Celluloid Ceiling, las productoras representan el 26% en las 100 películas de mayor cotización de 2019, dejando que sus compañeros masculinos sigan dominando con el restante 74%.
Por otro lado, el estudio confirma que las películas que cuentan con directoras presentan porcentajes sustancialmente más altos de mujeres en los papeles clave del proceso cinematográfico que aquellas con directores exclusivamente masculinos. En las películas con, por lo menos, una directora hay un 59% de guionistas, un 43% de editoras y un 21% de directoras de fotografía. En aquellas con exclusivamente un director masculino, hay un 13% de guionistas, un 19% de editoras y un 2% de directoras de fotografía.
“Tendríamos que seguir los pasos de Anna Serner, directora general del Instituto de Cine Sueco”, propone Colell, “que hizo un cambio radical y consiguió que en menos de tres años el 50% de las películas suecas fueran dirigidas por mujeres”.
Anna Serner llega al Instituto del Cine en 2011, cuando solo un 26% de las películas cuentan con directoras. Tras analizar estos datos desde una perspectiva de género, decide establecer un plan con acciones concretas para promover el cambio como, por ejemplo, la creación de una página web (Nordic Women in Film) para dar visibilidad a las películas dirigidas por mujeres, programas de educación o la decisión de otorgar las ayudas públicas de manera equitativa. En 2015, el 50% de las películas suecas pasan a tener directoras y el 60% de los premios Guldbagge (los Goyas suecos) se los llevan ellas. La historia de Anna Serner demuestra que un cambio es posible, siempre que sea con la voluntad de renovar el sistema.
En España, la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) se creó 2006 para fomentar la presencia igualitaria de las cineastas y contribuir a que haya una representación equilibrada y realista de la mujer en el cine español. En la página web de CIMA recalcan que la vinculación entre cineastas hombres y mujeres es indispensable para alcanzar sus objetivos en el mundo del cine, por eso, cualquiera que sea profesional y quiera alcanzar la igualdad plena es bienvenido a la asociación.
Campañas como el Time’s Up o el Me too, impulsadas por el auge del feminismo, han empezado a dar voz a la posición en desventaja que sufre la mujer en el cine y a reivindicar que la igualdad esté garantizada por derecho en el sector. Pero estas acciones no están siendo suficientes. Para dar un verdadero paso hacia adelante, las instituciones como la Academia de Hollywood o los festivales europeos deberían comprometerse y, así, evitar situaciones como las de los Oscar 2020. Lo mismo aplica, a nivel de números y de perspectiva, a la situación respecto a la falta de diversidad étnica.
Hoy hemos despertado con una nueva lista de ganadores, infinitas imágenes de las apuestas de vestuario en la alfombra roja y vídeos con los discursos más conmovedores, pero la noche del 9 de febrero no ha constituido ningún avance. Así, Kathryn Bigelow sigue siendo la primera y única mujer en haber ganado un Oscar a mejor director y mejor película, por su filme En Tierra Hostil (2009), y la participación femenina tanto en los premios como en el mundo del cine continúa siendo ínfima. Únicamente en la capa negra de Natalie Portman aparecieron, bordados en dorado, los apellidos de las cineastas que destacaron por su ausencia anoche. Y estas son: Lorene Scafaria (Estafadoras de Wall Street), Greta Gerwig (Little Women), Lulu Wang (The Farewell), Elsa Amiel (Pearl), Mati Diop (Atlantics), Marielle Heller (A Beautiful Day in the Neighborhood), Alma Har’el (Honey Boy), Melina Matsoukas (Queen & Slim) y Céline Sciamma (Portrait of a Lady on Fire).
Fuente: La Vanguardia

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