Mujeres periodistas, doblemente amenazadas

[18-08-2011]

Ángeles Mariscal, la segunda a la izquierda, en la Audiencia Pública del Senado/ Foto: Tomada de IPSÁngeles Mariscal, la segunda a la izquierda, en la Audiencia Pública del Senado/ Foto: Tomada de IPSPor: Daniela Pastrana

La periodista mexicana Lydia Cacho ha sido víctima de nuevas amenazas por sus revelaciones sobre las mafias de explotación infantil y trata de personas en la ciudad balnearia de Cancún.

Estas amenazas se suman a otras agresiones de las que son víctimas crecientes en este país mujeres periodistas por el ejercicio de su profesión, como le sucede a Ángeles Mariscal, que el día 20 denunció en una Audiencia Pública del Senado las amenazas de que es víctima por sus informaciones en el sureño estado de Chiapas.

El caso más grave es el de María Esther Aguilar, quien desapareció el 11 de noviembre de 2009, tras informar sobre los abusos de poder y las brutalidades cometidas por el jefe de la policía municipal de Zamora, en el suroccidental estado de Michoacán.

La reportera ya había recibido antes amenazas de grupos criminales durante sus 10 años de trabajo en diferentes medios regionales. Aguilar, de 32 años y madre de dos niñas de siete y nueve años, se convirtió en la primera mujer periodista desaparecida en México, donde ha habido 13 periodistas desaparecidos y 70 asesinados en la última década, y es considerado por las Naciones Unidas como el país más peligroso de América Latina para ejercer el periodismo.

Su caso, además, dejó en evidencia un tema poco explorado en los informes de agresiones a la prensa: el de la doble vulnerabilidad que sufren las periodistas por motivos de género.

"Hay diferencias entre una agresión a un periodista hombre y una periodista mujer", afirmó a IPS Lucía Lagunes, directora de Comunicación e Información de la Mujer (Cimac).

"Y básicamente se dan en dos cosas: una que tiene que ver con la familia, porque al hombre lo amenazan directamente y la mujer casi siempre la amenazan con dañar a su familia, y lo segundo es la violencia sexual y la difamación a su integridad", dijo.

Además, subrayó, "las mujeres periodistas tienen permanentemente una doble situación de vulnerabilidad, porque es más fácil que las empresas apoyen a los hombres amenazados, económicamente o para mudarse a otra ciudad".

Eso sucede "por la creencia de que es el jefe de la familia, por esta condición de creer que las mujeres somos mantenidas y que nuestro ingreso sigue siendo un ingreso de apoyo", planteó la directora de la organización no gubernamental que promueve los derechos de género mediante la comunicación.

Ese fue el caso de Karla Tinoco, corresponsal en el nororiental estado de Durango del diario regional La Opinión Milenio. Fue despedida en mayo de 2010, tras ser amenazada por grupos criminales.

Directivos de Multimedios Laguna, propietaria de la publicación y editora del diario nacional Milenio, y sus propios compañeros de trabajo determinaron que su permanencia en la redacción comprometía la seguridad de todos.

"A las mujeres periodistas sus medios las dejan solas más fácilmente", destacó Lagunes.

También le pasó a Mariscal, una experimentada reportera y corresponsal durante 16 años en Chiapas de La Jornada, un diario editado en Ciudad de México. Después de ser perseguida y amenazada por el gobierno estadual de Juan Sabines la empresa no le renovó el contrato en 2011.

Mariscal y su esposo, Isaín Mandujano, corresponsal para el semanario Proceso, también editado en la capital mexicana, han sufrido hostigamiento constante del gobierno regional, tal como expuso la periodista ante el Senado.

"Recibimos correos, mensajes en Twitter, en los que lo que me cuestionan no es mi trabajo, sino cosas personales", dijo Mariscal a IPS, al comentar los elementos sexistas de las agresiones.

"Son mensajes anónimos ofensivos, que dicen, por ejemplo, '¿sabes con quien está Isaín?', '¿por qué te deja sola?', 'no te quiere'. Y a él le mandan mensajes que decían: 'Ángeles es una neurótica, ¿cómo la aguantas?',

y también expresiones despectivas hacia mí, que nada tienen que ver con mi trabajo", detalló.

"Las connotaciones sexuales en las amenazas son elementos que vulneran doblemente a las mujeres periodistas", aseguró Lagunes.

Fuente: IPS

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Helen Hernández Hormilla

hormilla@gmail.com

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