Las mujeres y las dos caras del periodismo deportivo

Por Maria Angeles Lorenzo. Fuente Ameco Press [07-06-2019]

El periodismo deportivo coquetea con el sexismo. La estrategia de este para dar visibilidad a disciplinas femeninas, pasa por hablar de la mujer que lo practica cosificándola, y no del deporte en sí. En muchos casos, la deportista, a la que se infantiliza y sexualiza, debe su éxito a una figura masculina.

Recordemos el caso de Carolina Marín a la que AS definió como “una niña mimada que necesitó de un hombre para controlar sus rabietas y llegar a ser campeona”, o de la que El Mundo dijo que “se echó novio, a pesar de su carácter”.

Equiparar a deportistas de élite con niñas inexpertas y desvalidas, que han destacado en su profesión gracias a una figura masculina y utilizar sus cuerpos como reclamo para obtener una mayor audiencia, tirada o número de visitas, prostituye la profesión periodística.

A las mujeres, la prensa deportiva no las trata como deportistas sino como mujeres, y se promueve una imagen estereotipada. Obvian su trayectoria, esfuerzo y disciplina y se tratan cuestiones personales y el mérito (como en el caso de Carolina Marín) es del entrenador, o de una pareja que la permite entrenar. En vez de tratarlas por sus méritos deportivos, como hacen con los hombres, se las trata por su condición de mujer: están discriminándolas y perpetuando la desigualdad.

Un ejemplo claro de este sexismo en la cobertura de competiciones deportivas se hizo patente durante los juegos olímpicos de 2016. Los titulares machistas, menospreciando los resultados femeninos, fueron innumerables. De hecho, un estudio de la Universidad de Cambridge hizo hincapié en las diferencias entre el vocabulario empleado para definirles a ellos y a ellas, remarcando una fuerte desigualdad: en las referencias a los deportistas, las palabras más utilizadas hacían referencia a la rapidez, la fuerza y la grandeza. Por el contrario, cuando se trataba de mujeres se destacaba su edad o estado civil.

#CoverTheAthlete, una campaña que denuncia por una parte el machismo en forma de preguntas inapropiadas a los atletas y de paso, un periodismo centrado en la apariencia física y no en los logros, evidencia que comentarios aparentemente inocuos (pero tremendamente sexistas) focalizan los triunfos de las mujeres en su apariencia y no en su desempeño y trivializan así los logros de las deportistas.

El mensaje de #CoverTheAthlete es claro: pide a los medios que se cubra al atleta, independientemete de si es hombre o mujer. Esta campaña se basa en un video en el que, preguntas reales realizadas a mujeres, son cambiadas superponiéndolas con voz en off, sobre imágenes de deportistas masculinos. Cuestiones del tipo de “¿Cómo ha afectado tu subida de peso a tu rendimiento?”, “tiene el tipo de cuerpo que los jueces internacionales adoran” y muchas más, dejan bastante claro que este tipo de temas nunca son abordados cuando se trata de hombres.

¿Y si vemos la otra cara de la moneda? Las redacciones deportivas son terreno hostil para las mujeres; las periodistas deportivas lo tienen más difícil y también son consideradas en función de su físico y no de su preparación. En el periodismo deportivo el techo no es de cristal, es de piedra y las mujeres tienen complicado hacerse un hueco en la cobertura de eventos deportivos y sobre todo en la narración de los mismos.

Mujeres como Danae Boronat han escrito su nombre en la historia del periodismo español y están abriendo camino a otras compañeras en la narración deportiva. Danae ha sido la primera mujer que ha retransmitido un partido de Liga (masculino) en la televisión española, el pasado 12 de mayo, un Atlético de Madrid – Sevilla.

Danae cuenta que los responsables de los medios no han visto ni la necesidad ni la idoneidad de proponer a una mujer para narrar en su totalidad un partido de fútbol (o de cualquier otra competición deportiva eminentemente masculina) y que las propias mujeres no se sienten idóneas. El miedo a la exposición y las críticas por aspectos tan peregrinos como “un tono de voz inapropiado para la narración deportiva” frenan a muchas profesionales.

Fuera de España las cosas no pintan mejor para las periodistas deportivas. Alemania, que presume de ser un país avanzando, solo tiene a una mujer en la radio y televisión públicas; también hay solo una en Francia, y no desde hace mucho.

La comunicación deportiva es un ámbito en que se siguen poniendo trabas a las mujeres, un ámbito profesional vedado hasta hace muy poco a las mujeres, sexista y machista. Dejemos atrás los clichés y estereotipos y hagamos una comunicación no sexista (también) en el ámbito del deporte.

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