El cine realizado por mujeres en los países BRICS

Comunicar Igualdad [13-04-2016]

Las obras creativas producen y refuerzan las normas culturales tales como la conceptualización de género1. De este modo, una evaluación del nivel de participación de la mujer en la producción cultural, así como los obstáculos que ella enfrenta, resulta importante para entender el nivel de la representación descriptiva de la mujer en la vida cultural de un país determinado y para brindar conocimiento acerca de los actores que están realmente delineando esta representación2.
En este trabajo, evaluamos a la mujer en puestos de liderazgo dentro de la industria cinematográfica. Analizamos la representación de la mujer detrás de cámara en los BRICS; la representación femenina en términos de personajes y temas, en películas realizadas por directores de los BRICS; y los desafíos que enfrentan las directoras en estos países.


Las mujeres como directoras en los BRICS
No existe un análisis completo de los motivos de la poca representación de la mujer en la producción cinematográfica. En un intento por contribuir a esta investigación, analizamos los datos existentes sobre la participación de la mujer de los países BRICS en los mayores festivales internacionales de cine durante los últimos 30 años, y también los últimos datos de los mayores festivales locales de cine en cada país.
Durante las primeras etapas de aumento veloz del Producto Interno Bruto per cápita, parece haber una disminución temporaria de películas dirigidas por mujeres, 128 hasta que el PIB per cápita se estabiliza en un nivel determinado. El crecimiento económico acumulado en estos países, sin embargo, parece estar asociado a un crecimiento lento en la aparición de la mujer detrás de cámara. Los niveles totales del crecimiento del PIB en los BRICS parecen estar relacionados con un lento crecimiento del número de directoras. De todos modos, la relación no está bien definida. Según se ilustra en los gráficos relativos a la participación de cada país en festivales internacionales, podemos ver que las fluctuaciones en el crecimiento del PBI no han sido seguidas claramente por niveles de acompañamiento de participación femenina en la industria cinematográfica; no obstante, con los años, la participación de directoras de los BRICS en los festivales internacionales de cine analizados se volvió considerablemente mayor. Dicho aumento también se reflejó en una presencia un poco más estable de directoras de los BRICS en estos festivales, sobre todo del Brasil y la India. Las fluctuaciones en los valores posmaterialistas parecen acompañar niveles de crecimiento y caída en la participación de la mujer en los festivales analizados, pero no se puede realizar un análisis más detallado de este aspecto debido a la falta de datos en una serie temporal.
El hecho de que cuatro de cinco de los BRICS se encuentren entre los ocho mayores mercados de taquilla a nivel mundial y que hayan sido mentados por los expertos de la industria cinematográfica como la fuerza conductora detrás de la expansión internacional también ha desempeñado un papel importante en estas tendencias emergentes, y puede explicar cómo se asocia el crecimiento económico a una mayor representación femenina en puestos de dirección.
Aunque los datos sobre la participación de la mujer en festivales internacionales de cine no brindan un gran número de observaciones que permitan realizar evaluaciones confiables, su participación en festivales locales de cine parece confirmar estos optimistas aunque anticipados signos de crecimiento en su participación notable en las industrias cinematográficas en los BRICS. En realidad, las obras dirigidas por mujeres representan más del 20 por ciento del total de películas en festivales locales de cine en todos los países de los BRICS, y alcanzan casi un treinta por ciento en el Festival de Cine de Kinotavr de Rusia y el Festival de Cine de Durban en Sudáfrica. Además, y un poco inesperadamente, el número promedio de cortometrajes presentados en estos festivales por directoras mujeres (25 por ciento) no ha sido sustancialmente mayor al número promedio de largometrajes (22 por ciento), a pesar del hecho que, tradicionalmente, se asocia a las directoras con la producción de cortometrajes y obras de bajo costo.
Esta imagen positiva con respecto al reciente protagonismo de la mujer en la industria se encuentra respaldada por informes locales e internacionales y por la cobertura de los medios de comunicación. Como ejemplo, informes del Brasil muestran que entre 2001 y 2010, 162 mujeres debutaron como directoras de largometrajes. Durante este período también hubo un aumento mayor de productoras de cine, con un crecimiento del 10 por ciento sobre la década pasada (23,7 por ciento frente a 13,5 por ciento).
Las cineastas también están destacándose en los medios rusos, como se refleja en los informes sobre distintos premios internacionales ganados por directoras rusas, como Taisia Igumentseva, Natasha Merkulova y Vera Krichevskaya. Los expertos de la industria y los críticos del medio esperan que la última película de Natalia Meshchaninova sea una de las mejores películas rusas de 2014. En la India, varias mujeres que participaron previamente en la industria como actrices, últimamente llamaron la atención de la sociedad tomando la cámara y abriendo horizontes para ganar el reconocimiento que merecen las directoras cinematográficas en la secular industria del país. Los medios se han referido especialmente a la primera película realizada por Priya Belliappa como directora y destacaron su elección simbólica de emplear un equipo compuesto solamente por mujeres.
De modo similar, en China, las revistas de moda titularon al periodo entre marzo y abril de 2013 como la “estación de las directoras chinas”, dado que ocho cineastas mujeres presentaron su obra en China y en Hong Kong durante ese periodo. Aunque la mujer en Sudáfrica tradicionalmente ha sido impulsada a convertirse en editora, actriz o administradora, la nueva ola de estudiantes de cine que ha sido galardonada con premios de la industria implica que el mundo pronto podrá contemplar el trabajo de directoras sudafricanas también.

1 Devine, P.G. (1989). “Stereotypes and Prejudice: Their Automatic and Controlled Components”. Journal of Personality and Social Psychology, Vol. 56, No. 1.
2 Ferguson, C.J. (2012). “Positive Female Role-Models Eliminate Negative Effects of Sexually Violent Media”. Revista sobre Comunicación, Vol. 62, No. 5.

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