COMUNICAR IGUALDAD- El derecho a la libertad de expresión es uno de los fundamentales, garantizado por tratados regionales e internacionales (la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el Pacto de Derechos Civiles y Políticos; y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como Pacto de San José de Costa Rica) y presente en nuestra Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Es el derecho más valorado por las personas que comunicamos, el que nos garantiza la libertad en la voz.

Sin embargo, hay un permanente bastardeo del concepto de la libertad de expresión por parte de empresas de medios, personas, y colectivos que pretenden imponer sus puntos de vista sin respeto a los derechos humanos. La libertad de expresión no puede ser argumentada en cualquier caso, no es el salvoconducto hacia cualquier destino. Como todo derecho, aun los más importantes, la libertad de expresión tiene límites, y uno de ellos es la discriminación y vulneración de las personas.

WASHINGTON, 18 jul 2014 (IPS) - "Mi prima era una muy buena y distinguida alumna. Terminó la secundaria con excelentes notas y se inscribió en la universidad. Pero al mes sus padres la obligaron a abandonar los estudios y le quemaron todos sus libros y otros materiales. Entonces se prendió fuego".

Así de macabro como puede resultar el desenlace particular de esta historia, son de comunes este tipo de relatos de mujeres jóvenes que pretenden estudiar y chocan con la resistencia generacional, en Iraq.

En los años 70 un grupo de artistas decidió romper con la imagen que históricamente habían dado los hombres a su cuerpo, a su deseo, a la maternidad y a su propia vida. Decidieron entonces liberarse de ese cuerpo impuesto, de ese canon de belleza que históricamente el hombre había explotado hasta la saciedad. Ninguna se sentía representada: ¿Se pueden explorar otros códigos distintos a los históricamente utilizados por los hombres para representar a la mujer? ¿Cómo se ve la mujer a sí misma? ¿Cómo mira la mujer al hombre a través del arte? Aquellas mujeres, a las que se les habían cerrado las puertas de academias y talleres, empezaron a desarrollar y explotar un arte que rompió con paradigmas y roles sexuales y logró hacer visible el arte realizado por mujeres. El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) ha acogido unas jornadas que han puesto en valor la labor de estas artistas, desconocidas para el público en general, pero fundamentales en la evolución del arte del último siglo.

Desde el mes de marzo, los intelectuales Víctor Fowler y Norge Espinosa están realizando en La Habana un curso sobre la literatura cubana LGBTI. Ambos especialistas, con reconocida trayectoria dentro de los estudios culturales, se han interesado en visibilizar aquellas obras que presentan personajes con diferentes identidades de género y orientación sexual. Sobre esta idea, convertida en realidad gracias a la entereza y voluntad de ellos, hablo con Norge Espinosa.

¿Por qué un curso sobre literatura LGBTI? ¿Conoces experiencias anteriores en Cuba con las mismas intenciones?

El curso nace a partir de la necesidad de cubrir un vacío, no del mero gusto de dos escritores que sientan alguna inclinación especial hacia ese segmento de nuestra cultura que, vale la pena decirlo, sigue siendo ignorado por nuestras casas de altos estudios, generalmente muy reacias a la apertura de los estudios queer o de sus desprendimientos, bajo recelos de muy distinta naturaleza.

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