Cuando aparecen las primeras escenas del largometraje Vestido de novia, de la realizadora Marilyn Solaya, se recrean momentos de la cotidianidad de una pareja, son escenas que convierten ese día a día en una de las claves más importantes del filme.

Rosa Elena (Laura de la Uz) y Ernesto (Luis Alberto García) conforman una pareja que se ama, sobrellevan las carencias de lo cotidiano con la belleza del amor que se profesan, son unos recién casados felices, aunque el padre de ella (Pancho García) se encuentre aparentemente inválido y ello exija atenciones y mucho trabajo. Son esos momentos en los que la directora se posiciona para construir una de las tesis que atraviesa toda la película: el espacio doméstico como ejercicio de violencia invisible que somete "naturalmente" a las mujeres a roles y un "deber ser" que las aniquila en otras libertades esenciales.

COMUNICAR IGUALDAD- Semanas atrás fue publicado el libro Tránsitos de la mirada, editado por Paulina Bettendorf y Agustina Pérez Rial y publicado por Editorial Libraria. Su trabajo contiene textos y ensayos que apuntan a visibilizar la inserción de las mujeres en el cine en el rol de directoras a lo largo de la historia. Incluye, además, una serie de entrevistas a cineastas que aportan su mirada sobre dicho cine, lo que éste significa para ellas, sus propias experiencias en la industria cinematográfica y su manera de entender la relación de las mujeres con el cine.

Recientemente, y en cuestión de días, el nombre de una presentadora de TeleCinco y una reportera de TVE saltaron a la palestra de las redes sociales, aunque no precisamente por su trabajo. Por un lado, Tania Llasera, conductora de La Voz, fue vilipendiada en Twitter tras publicarse unas fotos que evidenciaban su incremento de peso. La presentadora salió al paso de las críticas y contó que había engordado porque estaba dejando de fumar y que se sentía a gusto con su cuerpo.

Realizar una propuesta para una Muestra de Cine y Mujeres en Cuba es repensar exactamente sobre qué criterios de legitimidad se ha organizado el canon cinematográfico cubano. Varias veces hemos insistido en que construir un paradigma basado en cuestiones de género, en este caso revisitando la Historia de las mujeres en la cinematografía nacional, no puede asumirse como un listado arbitrario con nombres de ellas.

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