Lara Croft lleva más de 20 años resurgiendo una y otra vez en una de las sagas de videojuegos más relevantes de la historia. Hija de Lord Croft y heredera de una gran fortuna, es arqueóloga, escritora y exploradora. Protagoniza 12 juegos principales, 13 spin-offs, tres películas, una miniserie, dos series de cómics y seis novelas, y acumula seis récords Guinness, entre ellos el de la heroína de videojuegos más exitosa. Lara ha sido testigo y ejemplo del cambio a mejor que se ha dado en la industria de los videojuegos en los últimos años, y que poco a poco está poniendo fin al machismo en las pantallas.

Con la idea de escribir sobre app útiles para mujeres, nos hemos encontrado básicamente con sexismo, sexismo y más sexismo. Teclear en Google “apps para mujeres” ha arrojado
resultados tan descorazonadores como aplicaciones para perder peso, aprender a maquillarse o a elegir un filtro para Instagram.

Aceptémoslo. Las mujeres no saben jugar futbol. Y el Mundial Femenino terminó por confirmar nuestras sospechas. La máxima justa del balompié estuvo plagada de ejemplos de cómo la rama femenil está muy alejada de lo que estamos acostumbrados a ver en las canchas de sus contrapartes hombres. Y es justo decirlo, la diferencia es abismal.

Uno de los muchos logros que ha conseguido el movimiento feminista es romper con la normalización de la cultura de la violación, que estaba enterrada y tapada, aunque el olor que desprendía se podía percibir desde hacía mucho tiempo. Las mujeres hemos cogido la pala y hemos empezado a desenterrar la violencia sexual, los maltratos dentro de las parejas y los abusos hacia nosotras. Con movimientos como #MeToo o #Cuéntalo hemos puesto este tema en el centro de la agenda política.

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