Es usual, normal, cotidiano, el uso de estereotipos relacionados con los países y las nacionalidades. Diría yo que es hasta divertido descubrir como los otros ven a tu propio país, o cuáles son las creencias, presentes en el imaginario social y que nos hablan de la representación que tenemos de un sueco, un ruso o una persona de Cuba.

En el aula donde estudio alemán cada día, y que está compuesta fundamentalmente por personas procedentes de países del Este como Rusia, Polonia, Bulgaria, Letonia y Ucrania, ante mi pregunta de cómo nos ven ellos a nosotros, o sea a la gente de Cuba, afloraron ciertos estereotipos.

Para algunos medios de comunicación, el deporte sigue siendo fundamentalmente un asunto masculino y reproductor de la violencia, denunciaron especialistas en el XI Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación, celebrado en La Habana del 28 al 30 de mayo.

Imágenes agresivas de atletas y público, menor visibilidad de las deportistas y comentarios que reducen a mujeres y hombres de este ámbito a sus roles tradicionales de género resultan tendencias en la prensa deportiva cubana, trascendió en el panel "Género y deporte, más allá de los reflectores".

La Habana, junio (SEMlac).- Asesinas, celosas, mal educadas, obsesivas con el cuerpo. Esas son las mujeres que representan muchas emisoras radiales en la web de América Latina, develó una de las ponencias del XI Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación, celebrado en La Habana del 28 al 30 de mayo.

Los nuevos soportes digitales hacia los que han emigrado medios tradicionales como la radio reproducen prejuicios sexistas, según el estudio de la periodista cubana Ana Teresa Badía que incluyó 50 sitios en internet de países como Bolivia, México, Venezuela, Perú, Nicaragua y Colombia, entre otros.

Si en una película no hay al menos dos personajes femeninos que tienen como mínimo un diálogo entre ellas y que no trata sobre un hombre, ese filme no supera el llamado test de Bechdel. Nacido de una tira cómica hace 30 años, desde entonces se ha convertido en una herramienta para medir el sesgo masculino en el cine, el teatro o los comics. Ahora un grupo de investigadores ha comprobado que Twitter tampoco pasa la prueba.

La primera formulación del test apareció en un cómic de la historietista estadounidense Alison Bechdel en 1985. Dos lesbianas hablaban de qué película ir a ver y una de ellas le explica a la otra que sólo ve las que cumplen aquellas tres normas. A pesar de su sencillez, el test de Bechdel ha servido para demostrar el sesgo de género que tiene la gran mayoría del cine de Hollywood. La Academia del Cine sueca, por ejemplo, lo usa para calificar las películas de la misma forma que en otros países hacen para la violencia o el sexo. Sin embargo, la gran limitación de esta prueba es que la revisión está condicionada a la subjetividad del que la hace.

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