El camino que recorren los hombres a lo largo de su vida les permite ir actualizándose permanentemente, ya sea incorporando nuevas realidades o despojándose de ellas. Estas adquisiciones y desprendimientos suponen y demuestran que son seres en un constante proceso de equilibrio, desequilibrio y reequilibrio y, en consecuencia, susceptibles de asumir cambios.

Decididamente, la brecha existente en el uso y tenencia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (NTICs) ha propiciado que las mujeres hayan encontrado, también, un terreno fértil de lucha en este campo, convirtiéndose en una de las ramas más interesantes de la teoría y práctica feminista.

En los últimos años se ha hecho más visible en el audiovisual cubano, en el cual incluyo el cine y la producción televisiva, el tratamiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida. ¿Pero ha resultado suficiente? ¿Cuáles son los silencios con los que carga aún la representación de este tema en nuestro cine y en la pequeña pantalla? 

La intervención de la sociedad y de las mujeres en los medios de comunicación de masas es ahora un tema candente. De la comprensión y el conocimiento de lo que sucede en los medios, cómo los miramos y de qué manera estamos probando su influencia, va a depender la manera como hagamos intervenciones adecuadas, estratégicas y con resultados efectivos.

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