Hacer periodismo de género no es escribir de las mujeres o tratar temas de mujeres. En la historia y el mundo abundan las llamadas publicaciones femeninas, pensadas, diseñadas y elaboradas para ellas, que no hacen periodismo de género. ¿Qué significa entonces escribir con enfoque de género? Tiene que ver, sobre todo, con el punto de vista que adoptamos o el tamiz a través del cual vemos la realidad, la captamos y la volcamos a los medios. Para decirlo con palabras más sencillas, se trata de un modo de hacer que apunta, esencialmente, al cambio.

El cuerpo desnudo, representado a través de las artes, ha desatado (y desata) las más disímiles emociones, los más diversos criterios y las más ambiguas lecturas.El desnudo ha evolucionado a la par de la historia de la fotografía, recorriendo todos los estilos, las tendencias y las intenciones. Desde el silencio y el secreto por romper las normas morales, hasta el quebrantamiento explícito de estas; desde su inclusión en la revolución sexual y la libertad de los cuerpos, hasta la pornografía más burda; desde los propósitos artísticos, hasta la denuncia social.En todo este camino, un denominador común marca el devenir de dicha manifestación y se erige como centro de ella: el cuerpo femenino.

Durante los últimos años la sociedad cubana ha experimentado cambios notables. Transformaciones en todos los aspectos de la realidad son palpables y se pueden corroborar con una rápida mirada a la cotidianidad de su gente. Sin embargo, existe un aspecto que se hace muy evidente si alguien decide dar un paseo por las calles y parques de cabecera en cualquier provincia del país: el mayor acceso a las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones así como a diversos programas que, a través de la conexión wifi, les facilitan estar en contacto con familiares y amistades residentes en el país y en el extranjero.

Celebro y recibo con beneplácito a las personas que se consideran feministas, aunque prefiero no etiquetar y simplemente hacer en pos de un bien común, en este caso, la relación de equidad y respeto entre hombres y mujeres. Nunca me he denominado feminista aunque sí considero tener activado el chip de la perspectiva de género, lo que me hace percatarme de cosas a veces imperceptibles para otras personas.

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