Hacer periodismo de género no es escribir de las mujeres o tratar temas de mujeres. En la historia y el mundo abundan las llamadas publicaciones femeninas, pensadas, diseñadas y elaboradas para ellas, que no hacen periodismo de género. ¿Qué significa entonces escribir con enfoque de género? Tiene que ver, sobre todo, con el punto de vista que adoptamos o el tamiz a través del cual vemos la realidad, la captamos y la volcamos a los medios. Para decirlo con palabras más sencillas, se trata de un modo de hacer que apunta, esencialmente, al cambio.

El cuerpo desnudo, representado a través de las artes, ha desatado (y desata) las más disímiles emociones, los más diversos criterios y las más ambiguas lecturas.El desnudo ha evolucionado a la par de la historia de la fotografía, recorriendo todos los estilos, las tendencias y las intenciones. Desde el silencio y el secreto por romper las normas morales, hasta el quebrantamiento explícito de estas; desde su inclusión en la revolución sexual y la libertad de los cuerpos, hasta la pornografía más burda; desde los propósitos artísticos, hasta la denuncia social.En todo este camino, un denominador común marca el devenir de dicha manifestación y se erige como centro de ella: el cuerpo femenino.

Celebro y recibo con beneplácito a las personas que se consideran feministas, aunque prefiero no etiquetar y simplemente hacer en pos de un bien común, en este caso, la relación de equidad y respeto entre hombres y mujeres. Nunca me he denominado feminista aunque sí considero tener activado el chip de la perspectiva de género, lo que me hace percatarme de cosas a veces imperceptibles para otras personas.

La prensa, la radio y la televisión han hecho de la violencia uno de sus temas preferidos. A decir del investigador español Vicente Romano1, además de estar siempre presente en las noticias y documentales, la violencia es tema frecuente de filmes, series televisivas y novelas. Romano explica que hablar de violencia en los medios de comunicación es referirse a la representación de la violencia física en estos, o lo que es lo mismo: la violencia simbólica. Cita al comunicólogo alemán Harry Pross, quien ha desarrollado y aplicado dicho concepto en relación con el proceso de socialización y comunicación, y define la violencia simbólica como “el poder para imponer la validez de significados mediante signos y símbolos de una manera tan efectiva que la gente se identifica con esos significados”3.

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