Históricamente, el mundo, sobre todo en nuestras culturas occidentales, se ha definido en masculino y al hombre se atribuye la representación de la humanidad entera. ¿De qué hablamos cuando nos referimos al sexismo? Justamente de ese proceso que trata de invisibilizar lo femenino, en el cual la palabra ha sido una aliada.

“Esposa, criada, Martha, madre, hija, novia, reina, perra, criminal, pecadora, hereje, prisionera, jezebel” es una de las enunciaciones de Defred (Elisabeth Moss), la protagonista de The Handmaid´s Tale (El cuento de la criada), que permite en poco tiempo identificar los elementos articuladores de un sistema de categorización de las mujeres basado en códigos morales, religiosos, fundamentalistas y patriarcales.

Polémica, esa es quizá la palabra que mejor describe a la telenovela cubana El rostro de los días, que llega a la pantalla chica cada lunes, miércoles y viernes y que muchos siguen con atención y cautela. 

Las teorías, posturas y perspectivas que propiciaron el pensar y hacer la comunicación desde otros lugares, prácticas y concepciones son extensas y plurales. Ocupan un lugar importante en este proceso: la difusión de innovaciones, la modernización, la teoría de la dependencia, la comunicación para/de apoyo al desarrollo (incluido ahí el extensísimo debate sobre el concepto de desarrollo), el nuevo orden mundial de la información y la comunicación, la escuela crítica latinoamericana, el marketing social, entre otros elementos.

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