Adolescentes que viven en situaciones precarias o han cometido hechos que tipifican como delitos reflexionan sobre sus relaciones con la familia, el barrio y la escuela, en un proyecto social que promueve la comunicación como herramienta de cambio.

Escaramujo es una iniciativa de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, que integra la educación popular y la comunicación social en talleres con adolescentes, investigaciones académicas, productos audiovisuales y cursos de postgrado.

La inclusión y el respeto a la multiplicidad de voces y expresiones culturales que propone la comunicación para el desarrollo son esenciales en el camino hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Bajo ese principio ha nacido el manual "Comunicación sin exclusión. Cartilla no sexista por una comunicación sensible a género y favor del desarrollo", presentado el pasado dos de septiembre en La Habana, gracias a un esfuerzo colectivo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y especialistas.

Los debates sobre la utilización sexista del idioma van llegando a Cuba con paso hormigueante desde el periodismo y las ciencias sociales, pero aún no encuentran consenso entre quienes estudian la lengua.
Diccionarios, libros escolares e investigaciones lingüísticas siguen reproduciendo las diferencias sociales entre hombres y mujeres, aseguran especialistas consultadas por SEMlac.

"Es muy significativo el desnivel o retraso de los estudios lingüísticos con perspectiva de género en Cuba, todavía muy lejos de los avances obtenidos en este sentido por la investigación social, literaria o de comunicación", afirmó a SEMlac Aurora Camacho, del Instituto de Literatura y Lingüística (ILL) de la isla caribeña.

Los piropos callejeros, los altos tacones diseñados para las mujeres, las burlas hacia las conductoras de vehículos o las frases con que se reprende a un niño cuando llora son actos que se repiten cotidianamente, sin notar que expresan sexismo.

Para develar esos sutiles modos en que nuestras acciones toleran y reproducen la discriminación basada en el sexo, la joven artista brasileña Larissa Bezerra concibió un proyecto transmedia que denuncia estos comportamientos en sus manifestaciones más comunes.

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