La necesidad de reflexionar sobre la problemática de género, y de articular acciones que garanticen la sosteni­bilidad de los resultados alcanzados hasta hoy y que además ayuden a seguir avanzando, no ha perdido vigencia. Entre los beneficios que puede reportar este tipo de esfuerzos se encuentra mejorar la salud de mujeres y hombres. Una de las vías que es posible utilizar para lograr esa meta radica en la comunicación.

Se puede decir que la crisis del periodismo ha alcanzado la categoría de fenómeno circular: opera debido a múltiples causas y a la vez sirve como justificación para la precariedad en los medios. Para quienes acabamos la universidad en los últimos diez años es además nuestro contexto laboral habitual, el único que conocemos. No tenemos respuesta para el cómo hemos llegado hasta aquí, ni tampoco ninguna certeza de que lo de antes fuera mejor.

Uno de los muchos logros que ha conseguido el movimiento feminista es romper con la normalización de la cultura de la violación, que estaba enterrada y tapada, aunque el olor que desprendía se podía percibir desde hacía mucho tiempo. Las mujeres hemos cogido la pala y hemos empezado a desenterrar la violencia sexual, los maltratos dentro de las parejas y los abusos hacia nosotras. Con movimientos como #MeToo o #Cuéntalo hemos puesto este tema en el centro de la agenda política.

“A la entereza más allá de resistir que tienen las mujeres cubanas, a la capacidad de sobreponerse y salir con fortalezas, levantarse y saber recomenzar” dedica el Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el Activismo Social, su nueva obra. Mujeres… resiliencia, derechos a la vida es un documental de las realizadoras Lizette Vila e Ingrid León que se estrenará en octubre de este año y sitúa en un contexto común para la nación caribeña la historia de 22 mujeres y cuatro hombres.

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