Resulta imposible negar la alta demanda que tiene el periodismo deportivo no solo hoy en día sino desde hace tiempo, pues se ha consolidado como una de las ramas por excelencia del periodismo. Sin embargo, a pesar de los múltiples avances en cuanto a contenido y forma de comunicar que ha tenido la profesión hay un factor que aún sigue sin evolucionar y que genera mucha inquietud: la participación de la mujer en el periodismo deportivo. Para nadie es un secreto la escasez de periodistas mujeres cubriendo y siendo protagonistas del periodismo deportivo.

A pesar de que para muchos especialistas la cinematografía siempre ha sido machista, patriarcal, un ambiente de y para hombres, a partir del triunfo revolucionario en Cuba, de manera muy paulatina, comienzan a llegar mujeres a los espacios de hacer cine. Sin embargo, no es hasta la década de los 70 que comienzan a aparecer productos que reflejan las problemáticas de ellas en la nueva sociedad.

En cinco años podríamos trasladarnos a la oficina en automóviles sin conductor, pedirle al refrigerador que compre los víveres que le falten y tener robots como mentores en el aula. La tecnología al servicio de los ciudadanos tiene un potencial de beneficio social sin precedentes. Sin embargo, el ritmo de los avances tecnológicos contrasta dramáticamente con el de los avances en equidad de género.

Ponerse las gafas violetas… Esa fue la expresión que usó Gemma Lienas en su libro “El diario violeta de Carlota” para referirse a lo que hizo la protagonista de sus páginas: colocarse un filtro diferente para observar el mundo. Animada por su abuela, Carlota se coloca las gafas y descubre que las realidades cotidianas que le parecían incuestionables ahora le resultan injustas. Como a ella, le ocurrió a las cinco protagonistas de este texto: se pusieron las gafas y ya no hubo marcha atrás.

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