El 2017 empezó mal: dos mujeres fueron asesinadas en Rivas y Hortaleza, en Madrid, España,y los titulares fueron “muere acuchillada en Rivas” y “pierde la vida tras caer de un cuarto piso en Hortaleza”.

Luego llegó la campaña #metoo y miles de mujeres se sintieron legitimadas para denunciar el acoso en el cine, en las artes, en la política, en la ciencia, en el trabajo y en muchos otros espacios.

Los Globos de Oro, en los que varias actrices vestirán de negro para denunciar el acoso sexual a las mujeres en Hollywood, descorcharán esta semana una nueva temporada de premios de cine en Estados Unidos marcada por la protesta y las reivindicaciones.

Con la opinión pública todavía “en shock” por la gran cantidad de agresiones sexuales que han salido recientemente a la luz, el mundo del espectáculo vuelve a desplegar las alfombras rojas comenzando con los Globos de Oro, que se entregarán el próximo 7 de enero.

Empujones, pellizcos o jalones de pelo; prohibiciones acerca de qué ropa llevar o cómo arreglarse el pelo están presentes en los noviazgos entre estudiantes universitarios cubanos, según diversas investigaciones realizadas en los últimos años. La doctora en Sociología Magela Romero Almodóvar, autora de algunas de ellas, comprobó además que estos mecanismos de control se van trasladando también a los espacios digitales, de las tecnologías y las redes sociales. En el fondo, a juicio de esta experta, subyace la persistencia de estereotipos de género que llevan a las muchachas a posiciones de subordinación en relación con los hombres y, a menudo, a ser víctimas de maltrato.

Mucho antes de que comprendan o aprendan a preguntar sobre su propia sexualidad ya son bombardeadas con mensajes que no pueden entender. Mucho antes de alcanzar la madurez para decodificar imágenes y contenidos ya son el público-protagonista de esta historia.

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