Por: Marcela Valente

BUENOS AIRES, jun (IPS) - Algunos hombres lo reivindican como un halago y hasta una expresión poética. Pero para muchas mujeres, el piropo callejero es una forma de acoso que las ofende, las humilla y, en algunos casos, las denigra.

Los medios de comunicación masiva precisan ponerse, de una vez por todas, los lentes del género. Transformar el pensamiento sexista con que tradicionalmente se han reflejado las relaciones sociales entre hombres y mujeres debe incidir en las concepciones clásicas del ejercicio periodístico.

 

Considerado el medio de comunicación a través del cual adolescentes y jóvenes reciben mayor cantidad de información, las ofertas dramatizadas de la televisión cubana no están ayudando a muchachas y muchachos a entender sus conflictos cotidianos o a definir sus comportamientos sexuales.

Como víctimas, seres exóticos, portadoras de un erotismo salvaje o desde la mirada etnográfica, tienden a representar los medios de comunicación globales a las mujeres del hemisferio sur. Estas imágenes estereotipadas las exponen muchas veces como receptoras pasivas, arquetipos de sufrimiento u objetos del deseo masculino.

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