El escenario de reformas socioeconómicas iniciado en Cuba en la última década tiene dentificado al espacio local como un ámbito clave para hacer avanzar la economía del país. Se aspira a que sea en la comunidad dónde se generen e implementen participativamente la mayoría de las iniciativas y los proyectos de desarrollo, de “manera que se fortalezcan el empoderamiento, la autogestión de la población y la retribución rápida de los beneficios generados”[i].

En la actualidad, más que nunca, resulta impensable un proceso para el cambio social que desestime la comunicación como uno de sus ejes fundamentales, aun cuando en el ámbito cubano muchas veces parecen primar la improvisación y la inconstancia en este terreno.

No obstante, para algunas instituciones, entre las que figura el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), la conexión con los públicos constituye el núcleo de sus desvelos y le asignan a dicha dimensión una parte considerable de sus esfuerzos y recursos. Así se probó durante los primeros seis meses de 2016, cuando esta institución del Ministerio de Salud Pública realizó dos de sus celebraciones más importantes: la 9na. Jornada Cubana Contra la Homofobia y la Transfobia, en mayo, y la 3ra. Jornada Maternidad y Paternidad Responsables, entre los meses de febrero y junio.

Las mujeres estamos sub-representadas en todos los medios de comunicación. ¿Qué significa esto? Que cada vez que leés un diario, mirás el noticiero o te enganchás con una película, la probabilidad de que aparezca la historia, experiencia o testimonio de una mujer es bajísima.

Según un monitoreo de medios que se hace en más de cien países cada cinco años, sólo el 24% de las personas sobre las que leemos en los diarios o escuchamos en la radio y la TV son mujeres, lo que significa que más de 3 de cada 4 personas en las noticias son varones.

La capacitación en temas de género constituye una necesidad acuciante en la sociedad actual. En este sentido existen grupos etarios que resultan más vulnerables a los patrones impuestos por la sociedad machista. Paradójicamente, son quienes mayores posibilidades tienen de transformar dichas prácticas .Tal es el caso de niñas, niños y adolescentes.

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