El feminismo, los feminismos, nos han dado los conceptos, la mirada, además de una ética, una forma de estar en el mundo, que utilizamos como comunicadoras y después de tanto tiempo viendo, entendiendo y explicando, que es al fin y al cabo en lo que consiste nuestro trabajo, yo he llegado a la convicción de que tenemos la obligación de erradicar la violencia de género con nuestros instrumentos: denunciando, contando, dando voz a las fuentes que realmente saben, alejándonos de los números y acercándonos a las personas. Tenemos que cambiar el canon. Tenemos que cambiar los paradigmas de la comunicación.

A propósito del taller “Buenas prácticas para la elaboración desde una perspectiva de género de productos comunicativos para la prevención del VIH/sida”, realizado en la sede de las Naciones Unidas, en La Habana, en junio de 2009.

Capacitar, sensibilizar y emplear para ello todas las herramientas al alcance son principios clave para lograr introducir el enfoque de género en la actuación cotidiana de los medios de comunicación. 

Imprescindible en el empeño de modificar valores, la teoría de género permite adentrarse en el significado que las sociedades dan al hombre y a la mujer en el contexto de la cultura, los credos, la diversidad sexual, la raza, la época y las discapacidades.

De acuerdo con la agencia Cerigua, “las fotos con contenidos sangrientos y la redacción despectiva, caracterizaban las notas de portada y las primeras páginas, que aunado al contenido sexista de la mayoría de la publicidad, no promovía mas que la degradación humana de la mujer, aún después de muerta, así como la discriminación y exclusión”.

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