La reproducción de la imagen mujer en sus roles más tradicionales se ha traspolado intacta del teatro cubano de los años ’50 y ’60 del siglo pasado, al cine y a la televisión de los dos mil.La reproducción de la imagen mujer en sus roles más tradicionales se ha traspolado intacta del teatro cubano de los años ’50 y ’60 del siglo pasado, al cine y a la televisión de los dos mil.

Además de ser cubanas, Luz Marina Romaguera, Iluminada Quintana y Lala Fundora tienen en común su calidad de protagonistas de tres de las piezas imprescindibles de la dramaturgia nacional. Pero comparten un privilegio mayor: sus nombres se inscriben entre los pocos personajes femeninos que, desde las tablas, han dejado su impronta en los medios masivos de comunicación gracias al cine o a la modalidad de teatro en televisión.

Por: Guillermo Montalvo Fuentes / NotieSe

"Mi esparcimiento son las mujeres, y mujer que me gusta, mujer que se lo digo... ¡Usted me gusta! Tiene muy bonitos pechos. ¿Se los puedo tocar?", así recordó la periodista Sanjuana Martínez la proposición que le hizo el general retirado Carlos Bibiano Villa, durante la entrevista que le realizó hace unos meses en Torreón, Coahuila; una anécdota con la que ejemplificó el sexismo y machismo al que se enfrentan las mujeres que, como ella, ejercen el periodismo.

La representación televisiva de escenas eróticas entre personas de un mismo sexo va ganando aceptación entre las audiencias. No obstante, todavía hay rechazo a este tipo de propuestas, según pudo evaluar SEMlac a partir de un sondeo periodístico online.

En el artículo Aventuras de un cartógrafo mestizo en el campo de la comunicación, el teórico Jesús Martín Barbero apunta sobre lo que hoy constituye una realidad inexpugnable en Latinoamérica: "la televisión ocupa una lugar estratégico en las dinámicas de la cultura cotidiana de las mayorías, en la transformación de las memorias y sensibilidades y en la construcción de imaginarios colectivos desde los que las gentes se reconocen y representan lo que tienen derecho a esperar y desear".

Tomando en cuenta las palabras de Barbero podemos afirmar entonces que, en materia de género, la televisión representa también una de las principales mediaciones históricas y uno de los dispositivos fundamentales en la reproducción del sistema sexo/género.

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