"Y tú, ¿cómo aprendiste a follar?". Con esa pregunta arranca el video publicitario de uno de los festivales de cine erótico más importantes de Europa. No fue en la escuela, tampoco en casa donde, a lo sumo, te dijeron que hay que usar preservativo. ¿Dónde, entonces? La respuesta está en el porno clásico, el llamado "porno machista".

Las escritoras cubanas Marilyn Bobes (Premio Casa de las Américas en dos ocasiones) y Mirtha Yáñez (galardonada varias veces con el Premio de la Crítica) abrieron en el año 1996 la posibilidad del debate acerca de la existencia de un discurso femenino en la literatura cubana con la antología Estatuas de Sal (Ediciones UNION).  

Mantener y ampliar la formación en género y comunicación es una necesidad constante para profesionales de la prensa y la comunicación pública en Cuba.

La tendencia histórica a considerar al varón como el referente de la raza humana ha generado una ausencia de datos sobre el género femenino, desde la medicina al diseño del transporte o la economía, que no solo discrimina a la mujer sino que pone en peligro su vida.

Esta es la tesis del libro "La mujer invisible" (Seix Barral), donde la autora británica de origen argentino Caroline Criado-Pérez demuestra cómo este sesgo masculino ignora las necesidades del 50 % de la población y perjudica "a toda la sociedad".

En una entrevista con Efe, la escritora, éxito de ventas en el Reino Unido y conocida por campañas feministas como la que puso el rostro de una mujer en los billetes británicos (aparte de la reina), insta a "actuar ya" para revertir esta desigualdad, que se refleja también en la cultura y el lenguaje e impide que exista "una verdadera meritocracia".

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