Tanto en el cine como en las ficciones televisivas, las mujeres han sido asociadas a la maternidad, o papeles similares dentro de los estereotipos patriarcales. Según la española María Castejón, especialista en historia de mujeres y en representaciones de género en el audiovisual, “las series, al presentar temporadas largas, siempre han permitido que esos personajes se desarrollaran más que en el cine, aunque estuvieran dentro del estereotipo más tradicional”.

Por una mayor inclusión de las mujeres en el mundo del cine, específicamente en los roles de dirección y guión, abogarán los miembros de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) durante la gala número 32 de los Premios Goya del cine español.

En las últimas cinco o seis décadas los personajes femeninos en el cine latinoamericano han ido cambiando desde heroínas lacrimógenas, dependientes y estereotipadas hacia mujeres más fuertes, más visibles. Y aún cuando el camino ha estado repleto de trabas –que aún persisten- , los créditos del cine que se hace en nuestros países cada vez más, también, se pueblan de nombres de mujeres.

El 2017 empezó mal: dos mujeres fueron asesinadas en Rivas y Hortaleza, en Madrid, España,y los titulares fueron “muere acuchillada en Rivas” y “pierde la vida tras caer de un cuarto piso en Hortaleza”.

Luego llegó la campaña #metoo y miles de mujeres se sintieron legitimadas para denunciar el acoso en el cine, en las artes, en la política, en la ciencia, en el trabajo y en muchos otros espacios.

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