La acción, el movimiento, los disparos, salvar al mundo de catástrofes naturales, terroristas o invasiones varias han sido generalmente cosas de hombres en la vida y en el cine. Ese héroe de armadura reluciente que impide la catástrofe y luego como premio se queda con la chica admite múltiples variables a lo largo de la historia. Tarzán, los espadachines y piratas interpretados por Errol Flynn, Ben Hur, Espartaco, Rambo, Rocky o los protagonistas de las primeras películas de La guerra de las galaxias han inundado las pantallas, reforzando un orden simbólico en el que los hombres actúan y las mujeres esperan y son menos importantes.

La violencia de género preocupa y mucho a la sociedad. Sin embargo, aunque los más jóvenes están sensibilizados respecto a estas agresiones, siguen manteniendo roles y estereotipos de género, lo que puede derivar en una situación de maltrato hacia la pareja. Además, las redes sociales, donde pasan gran parte de su tiempo permiten, a través de su (mal) uso, el desarrollo de mecanismos de control que pasan desapercibidos entre adolescentes y jóvenes, y que son, muchas veces, considerados una muestra de “amor”.

Temor, vergüenza, susto, desconcierto, asombro e incomodidad ante la situación son solo algunas de las reacciones que declararon sentir varios hombres cubanos al ser acosados en plena vía pública por una mujer. Tan inusuales escenas forman parte de un experimento social realizado por el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), el cual recorrió las redes en forma de video y refleja qué sucede cuando el acoso ocurre al revés y son las mujeres las que “agreden” verbalmente a los hombres.

Cuando se aborda el tema de las mujeres, y de los múltiples dilemas por los que ellas atraviesan, se debe tener en cuenta a qué tipo de mujer estamos haciendo referencia, pues sus realidades no son únicas, ni similares, aún cuando estemos abordando temas comunes como el de la autoestima y su reflejo en los medios de comunicación.

El análisis sobre este asunto debe ser múltiple, diverso, en tanto en él influyen la raza, la clase social, la orientación sexual, el contexto en que la mujer vive, entre otros factores determinantes. Aunque las situaciones en torno a la autoestima sean expresadas a través del arte, de la producción audiovisual, del cine o del humor, no podemos quedarnos en el análisis superficial de la problemática, como ocurrió durante la proyección televisiva de la película Desmelenada[1], el pasado 16 de marzo, en el espacio Espectador Crítico del Canal Educativo.

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