“El gran cambio que la región necesita con urgencia está en acelerar el logro de los derechos en salud sexual y derechos reproductivos”. La afirmación fue una de las abrumadoras conclusiones de la Tercera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, celebrada en días recientes en Lima, Perú; y que colocó sobre la mesa de diálogo, una vez más; la triste paradoja del ciclo de la desigualdad en este lado del mundo.

Violar a mujeres, acudir a prostíbulos, acceder a sexo y bailes eróticos pulsando un botón o asesinar a golpes a los avatares femeninos son algunas de las actividades fácilmente accesibles en un amplio catálogo de videojuegos que, a pesar de estar recomendados para mayores de edad, pueden llegar a todo tipo de público. La sexualización y la concepción de las mujeres como objetos en algunos de los títulos más vendidos han colocado a la industria la etiqueta de machista y homófoba, pero ¿está cambiando esta situación?

Resulta imposible negar la alta demanda que tiene el periodismo deportivo no solo hoy en día sino desde hace tiempo, pues se ha consolidado como una de las ramas por excelencia del periodismo. Sin embargo, a pesar de los múltiples avances en cuanto a contenido y forma de comunicar que ha tenido la profesión hay un factor que aún sigue sin evolucionar y que genera mucha inquietud: la participación de la mujer en el periodismo deportivo. Para nadie es un secreto la escasez de periodistas mujeres cubriendo y siendo protagonistas del periodismo deportivo.

A pesar de que para muchos especialistas la cinematografía siempre ha sido machista, patriarcal, un ambiente de y para hombres, a partir del triunfo revolucionario en Cuba, de manera muy paulatina, comienzan a llegar mujeres a los espacios de hacer cine. Sin embargo, no es hasta la década de los 70 que comienzan a aparecer productos que reflejan las problemáticas de ellas en la nueva sociedad.

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