Insultos, humillaciones, amenazas de violación e incluso convocatorias a cometer feminicidios o campañas de odio se han vuelto habituales en las redes sociales. Investigaciones globales dan cuenta de que la revictimización de las mujeres en los nuevos escenarios de las TICS trasciende la forma en que se publica un hecho concreto de violencia y alcanzan a cuestionar los derechos de las mujeres en general.

El diseño gráfico y la ilustración en Cuba muestran dos caras frente a las violencias machistas: una que la naturaliza a partir de códigos sexistas y otra que apoya su denuncia y respuesta social.

El uso de carteles para llamar la atención sobre esta problemática, invisibilizada durante años, estuvo entre los primeros recursos públicos. A los concursos de carteles, campañas, vallas y productos comunicativos diversos se han ido sumando mensajes en las redes sociales.

Si bien las redes sociales suelen ser escenarios donde concurren las violencias machistas, y las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) son herramientas para ejercer el control y el acoso, también pueden ser aliadas contra estas manifestaciones de maltrato.
Podemos usarlas para protegernos, denunciar, pedir ayuda y hasta para aportar pruebas en un proceso legal. Pero, como nos alerta la periodista Dayneris Mesa Padrón, se necesita mucho más, empezando por una educación en equidad para el uso de las tecnologías.

En medio de emergentes posturas conservadoras y fundamentalistas, los espacios digitales y redes sociales son actualmente escenario de discusión sobre el patriarcado y las violencias machistas, reconocieron participantes en un taller sobre buenas prácticas comunicativas, realizado los días 19 y 20 de noviembre en La Habana.

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